Detrás de los titulares: el peligro de un prematuro Estado palestino

17 de Junio de 2011

 

Los acuerdos deben ser respetados y, en especial, en Naciones Unidas. Sin embargo, en solo pocos meses, la Autoridad Palestina se espera que viole sus acuerdos con Israel y todos los marcos internacionales para la paz en Medio Oriente, buscando un reconocimiento prematuro de un Estado palestino, en septiembre, en Naciones Unidas.
Israel permanece dedicado a las negociaciones directas, como único método para resolver el conflicto. Mientras tanto, la AP abandonó, hace largo tiempo, las negociaciones de paz. En su lugar, el liderazgo palestino se embarcó en el camino de la acción unilateral, prefiriendo intentar forzar su voluntad sobre Israel a través de la presión internacional. Fue, durante mucho tiempo, el sueño palestino eludir un acuerdo negociado, esquivar la necesidad de compromisos imprescindibles a través de la aplicación de la coacción internacional sobre Israel.

 Una declaración unilateral daña la verdadera paz  desafiando los principios más básicos del proceso de paz en Medio Oriente. Socava todos los acuerdos de paz aceptados internacionalmente, incluyendo las Resoluciones 242, 338 y 1850 del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, y la Hoja de Ruta para la paz.

Todos  llaman a una resolución mutuamente negociada y acordada del conflicto. Todos rechazan acciones unilaterales.

La declaración de soberanía palestina fuera del contexto de un acuerdo negociado podría violar los acuerdos bilaterales existentes palestino-israelíes. El importante Acuerdo Interino (1995), que expresamente prohíbe acciones unilaterales, por parte de cualquiera de las dos partes para cambiar el status de la Margen Occidental y Gaza, sería infringido.
Una declaración unilateral de soberanía palestina no haría nada para solucionar el conflicto. En verdad, lo intensificaría. Los palestinos ya no tendrían incentivo alguno para negociar ni comprometerse. Las medidas unilaterales no fijarán ninguna de las cuestiones clave del status permanente (tales como fronteras, Jerusalén y refugiados). Tal como fue acordado previamente entre las partes (y apoyado por la comunidad internacional) esas complicadas cuestiones solo pueden ser resueltas en negociaciones directas entre los involucrados.

El reconocimiento prematuro podría ignorar los legítimos intereses de Israel, en especial en lo referente a los  temas de seguridad. Además permitiría a los palestinos continuar evitando el importante paso del  reconocimiento mutuo, que incluye el derecho de Israel a existir como nación-Estado del pueblo judío. Esa cuestión se encuentra en el núcleo del conflicto y evitarla dañaría los esfuerzos por alcanzar una paz genuina. Más aun,  en este momento, el reconocimiento del Estado palestino  es un movimiento insostenible dado que, la Autoridad Palestina, hoy  no cumple con las pruebas legales establecidas para la soberanía. En particular, la AP no pasa el test de gobierno efectivo: no gobierna el territorio en cuestión.

De acuerdo con los acuerdos existentes, la AP ejercita varios  grados de control solo sobre zonas relativamente pequeñas de la Margen Occidental. Más aun, la AP no tiene un registro  efectivo sobre la Franja de Gaza – gobernada por Hamas, a pesar del reciente acuerdo de reconciliación entre las facciones palestinas.

En este momento, el reconocimiento podría constituir el reconocimiento de una entidad terrorista. Hamas busca la destrucción de Israel y rechaza las condiciones más básicas de la comunidad internacional para el saberlo como actor legítimo en la región (reconocimiento del derecho de Israel a existir, aceptación de los acuerdos existentes y poner fin a la violencia). En la preparación para una declaración unilateral de un Estado, la AP firmó  un acuerdo de reconciliación con Hamas. Apoyarlo sin ningún cambio de posición por parte de Hamas, podría servir como reconocimiento internacional de facto de la legitimidad de Hamas. Debería recordarse que, Hamas, continúa siendo conocida como organización terrorista, proscripta en numerosos Estados en todo el mundo, incluyendo a Reino Unido y EEUU.

Por otra parte, Israel posee un extenso y probado historial en realizar concesiones estratégicas para la paz. Demostró su voluntad de negociar transferencia de tierras, abandonando el Sinaí por la paz con Egipto y dejando la Franja de Gaza y el sur de Líbano. El hecho que las medidas de paz israelíes (Desconexión de Gaza y salida de Líbano)  fueran respondidas con misiles y ataques violentos,  debería ser una advertencia que da que pensar sobre los riesgos que Israel asume por la paz y la importancia de alcanzar una solución que sirva al interés de ambas partes del conflicto.

Claramente, el reconocimiento prematuro de un Estado palestino podría dejar, sin sentido,  al proceso de negociación y los ideales de compromiso y diálogo. Todos quienes desean la paz verdadera en esta región deberían rechazar los esfuerzos palestinos para actuar unilateralmente y renunciar al proceso de negociación. Solo a través de negociaciones directas puede alcanzarse un acuerdo de paz duradero.

 

CIDIPAL

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