Discurso del Presidente de Avodà Argentina Mario Sobol en el 79º Tercer Seder de Pesaj

17 de Abril de 2018

 

JAG SAMEAJ ! JAVERIM
SEAN UDS. BIENVENIDOS AL TRADICIONAL TERCER SEDER DE PESAJ DE AVODÀ,MUCHAS GRACIAS POR ACOMPAÑARNOS ES ESTE CELEBRACIÒN TAN IMPORTANTE PARA EL PUEBLO JUDÍO.
¿Ma nishtana a laila aze mi col a leilot? ¿Por qué esta noche es distinta a todas las demás noches?

 
Desde hace miles de años comenzamos nuestro Seder, con estas mismas palabras que son las que el niño menor de la casa pronuncia para iniciar el relato del éxodo de Egipto. Del mismo modo, al igual que hace 79 años, aquí se reúnen amigos y hermanos de diversas tendencias políticas y religiosas para celebrar en conjunto un año más, la fiesta de la libertad.
El relato de la salida de Egipto, que como pueblo judío celebramos la recuperación de nuestra libertad hace más de 3000 años, tiene un significado muy profundo y poderoso para nosotros, como comunidad y como individuos, y nos da la oportunidad de dedicarle al menos una vez al año un tiempo de reflexión al hecho de ser personas libres, con los derechos y deberes que la misma libertad nos confiere.
Miles de años atrás, un pueblo esclavizado, nuestros ancestros judíos, deciden romper las cadenas que lo subyugan.
El camino a la libertad es arduo, son 40 años de penurias, sufrimientos y momentos de duda en los que la fe y la esperanza son puestas a prueba. Es un camino difícil donde cada día, cada año, año tras año, durante 4 décadas, y solo una meta los mantiene vivos, unidos, y fue la ansiada libertad.
Pesaj, una palabra que tan poco significa para tantos, pero refleja la razón para reunirnos hoy y aquí, todos nosotros unidos, pues Pesaj representa la aspiración de todo ser humano a vivir su humanidad en plenitud.
Para Avoda, la defensa de los derechos humanos ha sido, y por siempre será, uno de los objetivos fundamentales de nuestra acción, y es precisamente en esta festividad de Pesaj que encontramos como judíos el cimiento para esa identificación con el rechazo a todo tipo de esclavitud y la valoración del derecho a la libertad.
El pueblo judío salió de Egipto hacia la tierra prometida, y es allá en Israel donde todo judío encuentra sus raíces.
Hace 21 siglos, Israel cayo bajo el yugo romano y nuestro pueblo fue obligado a la dispersión a través del mundo y nuestros antepasados condenados a vivir como minorías en países donde, por el solo hecho de tener creencias religiosas o costumbres diferentes a los de la mayoría, se convirtieron en ciudadanos de 2ª clase, y una vez más, como antes en Egipto, privados al derecho a la libertad.
El holocausto, la Shoá, ocurrido hace 75 años atrás, marcó el punto más bajo al que haya caído el ser humano, y no fue más que la culminación de un largo proceso de intolerancia y judeofobia, un antisemitismo generalmente aceptado o visto con indiferencia, un odio muchas veces instigado por las autoridades de muchos países, un ancestral odio que solo raras veces fue combatido por la sociedad.
Entonces, cuando ya el respeto por la libertad y el derecho de todo ser humano a la diversidad se pierde, comprobamos que la condición de humano también ha perdido todo sentido.
Para nuestro pueblo la aspiración de un mundo mejor donde se respete el derecho a convivir en una sociedad pluralista y democrática, donde ser minoría no sea sinónimo de rechazo, donde la libertad se asuma en plenitud, es una bandera de lucha que nunca podrá ser abandonada.
Mencionar el holocausto no es antojadizo. Quienes vivimos en un país como Argentina, donde todavía podemos ejercer nuestra apreciada libertad, no tenemos la opción de callar frente a transgresiones y ataques de ciertos gobernantes que han llamado a la destrucción del estado de Israel como es el caso del presidente de Irán, quien además expresa públicamente su negación y relativización del holocausto.
El terrorismo no ha desaparecido, no nos engañemos, solo espera el momento y el lugar adecuado para sembrar la destrucción. No queremos ver otra Amia, y hoy hago un llamado, no solo a permanecer alertas y vigilantes, sino a ser proactivos para defender a nuestra sociedad de quienes solo llaman al odio.
No podemos ser pasivos ante los atropellos de aquellos que desprecian el valor de la vida ni podemos ser indiferentes al que hace un culto de la violencia, al que llama a matar en nombre de dios y ve en el hombre un medio y no un fin, al que valora la muerte por sobre la vida.
Mis amigos, el enemigo de la paz no es la guerra, es la indiferencia, el enemigo del bien no es el mal, es la indiferencia.
El desierto que tenemos que atravesar hoy no es una extensión de arena estéril. Es el desierto de la falta de respeto por las diferencias, de la hostilidad, de la discriminación, un nuevo verbo, yo discrimino, tu discriminas, el discrimina, que nos está pasando? Como dije al inicio aquí, amigos y hermanos de diferentes tendencias políticas y religiosas, que nos esta pasando que no podemos estar sentados en una misma mesa acordando nuestras diferencias, sentarnos a pensar y a definir estrategias, en pos de la comunidad toda, pero con el verdadero respeto que merecemos entre hermanos; Porque ? no es posible acordar un criterio común para esclarecer algo tan importante como el caso Nisman y la causa Amia. Por que discriminamos en los ámbitos comunitarios, no nos fue suficiente con la discriminación que sufrimos con el Faraón? Ahora nos encontramos frente nuevos Faraones?.
Esta situación no se resuelve con comunicados ni solicitadas, tiene una solución muy sencilla, asociándose a AMIA y concurriendo a votar. No existe ninguna otra salida, AMIA es institución democrática, las elecciones se ganan o se pierden por un voto, el que gana gobierna y el que no, acompaña.
Desde Avoda siempre fuimos y seremos un puente en el marco del entendimiento de la comunidad y nos duele ver que a menudo haya lucha por los personalismos pues estas actitudes solo llevan a la digresión, por qué no nos respetamos?” Deberíamos estar unidos ya que “el enemigo no está entre nuestras filas”, como pudo verse en este país con dos atentados, el de la Embajada de Israel, en el ’92, y el de nuestra querida AMIA, dos años después”.
Para emprender esta travesía tenemos que proveernos de las reservas 
morales que acumuló el judaísmo, de las pocas y simples verdades que constituyen la sabiduría del pueblo.
Nosotros valoramos el camino trazado por nuestros líderes que han dejado profundas huellas en la difícil búsqueda de la paz, y hoy más que nunca, pensamos que nuestra misión es la de acortar las diferencias y estrechar los lazos de amistad y hermandad con el Estado de Israel en el umbral del 70 aniversario de su creación. Israel vuelve a ser hoy más que nunca el lugar de los judíos sin lugar. El refugio y la esperanza de quienes buscan comenzar una vida nueva: libre del miedo a un antisemitismo que, disfrazado de anti-sionismo, no es otra cosa que un modo de reciclar lo que ya no puede ser ocultado: que los viejos fantasmas están resucitando o tal vez, inclusive, que nunca murieron.
Tú me preguntas, hijo mío, por qué es diferente esta noche de todas las noches? 
Yo te agradezco, hijo mío. Te agradezco por preguntar. Porque si me preguntas, no puedo olvidar; si indagas, no puedo permanecer callado. 
Hijo mío, por tu voz inocente habla nuestra conciencia. Tu voz me conduce a la verdad.
Por qué es diferente esta noche de todas las noches?
Porque esta noche recordamos.
Recordamos a los que fueron esclavos en Egipto, aquellos sobre cuyas espaldas caía el látigo del faraón.
Recordamos el hambre, el cansancio, el sudor, la sangre, las lágrimas.
Recordamos el desamparo de los oprimidos frente a la arrogancia de los poderosos.
Todavía existen faraones. Todavía existen esclavos.
¿Por qué esta noche es diferente a las demás noches?
Porque esta noche, con este grupo humano aquí presente, nos unimos y ofrecemos un canto a la vida, a la cordura, a la fraternidad, a la tolerancia, al fin de toda esclavitud, a la elevación del ser humano.
Hago un llamado, a todos y cada uno de ustedes aquí presentes, a que jamás seamos indiferentes, ni mudos testigos, ni del dolor del otro, ni de las violaciones de los derechos de los otros, ni del sufrimiento de los otros, porque si algo hemos aprendido del pasado, es que mañana, nosotros, podríamos ser esos otros. Y una reflexión a quienes enceguecidos pelean con los que suponen enemigos, no reconociendo al real enemigo y quienes nos esclavizan a no tener verdad y justicia.
Y solo desde adentro sin fragmentación podremos impulsar a los gobiernos a tener una política de esclarecimiento.
Quisiera recordar a todos los Javerim de Avoda que han desempeñado cargos dentro de la comunidad y que ya no están con nosotros y aquellos que hoy nos honran con su presencia. Gracias por vuestra entrega.
Quiero agradecer la presencia de los jóvenes de Habonim Dror que serán nuestra continuidad en este arduo camino que es la defensa de los valores más importantes de nuestro movimiento, Educación Judía para todos, Continuidad Judía, Diversidad religiosa, y nuestro compromiso inalienable con el Sionismo y con Israel.
Vaya mi agradecimiento a todos los que hicieron posible para que este tercer seder se pueda realizar y el esfuerzo tiene nombre, Gracias Soledad, Gracias Rafael, Gracias Marcelo, Gracias AMIA, Gracias Kinor, Gracias a nuestros oficiantes y a todos los compañeros de nuestro movimiento que con su valorable apoyo hicieron posible que la cadena milenaria de nuestra tradición tenga continuidad.
Una vez más, gracias a todos los presentes por compartir con nosotros nuestro Tercer Seder.
 
JAG SAMEAJ ¡!
 
Mario Sobol
Presidente Avodà Argentina