Comparan al canciller israelí con Mambrú

08 de Octubre de 2010

 

La distancias ente el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, y el ministro de relaciones exteriores, Avigdor Liberman, sucitan la comparación con una conocida canción infantil: Mambrú se fue a la guerra. “Hace 300 años, se difundió en Francia una canción, de tono vengativo y cruel, sugiriendo la muerte de un adversario británico. El canciller israelí, Avigdor Liberman, probablemente no conozca la historia ni la canción, pero sus palabras en la Asamblea General de las Naciones Unidas recuerdan la tragedia de Mambrú, que "se fue a la guerra y no sé cuándo vendrá", ironizá el autor del artículo.

Hace 300 años, en 1710, se difundió en Francia una canción, de tono vengativo y cruel, sugiriendo la muerte de un adversario británico, el duque de Marlbrough. Ese es el origen de la conocida canción infantil sobre "Mambrú". El canciller israelí, Avigdor Liberman,  probablemente no conozca la historia ni la canción, pero sus palabras en la Asamblea General de las Naciones Unidas recuerdan la tragedia de Mambrú, que "se fue a la guerra y no sé cuandro vendrá".


En total contradicción con las declaraciones del primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, que expresó su deseo de cristalizar -en un año-  un acuerdo con la Autoridad Nacional Palestina; para el Ministro de Relaciones Exteriores, en cambio, la solución del conflicto "se postergará por  décadas".

El prestigioso matutino Haaretz definió el discurso de Liberman como provocación. Israel Hayom, cotidiano oficialista, tituló: "Netanyahu se opone a las afirmaciones de Liberman". La primera plana de otro importante diario, Yediot Ajronot, habla de "un gobierno, dos voces".
Por su parte, Ben Caspit, en su columna en el matutino Maariv, no duda en aseverar que el premier debe despedir a Liberman, pero añade que -en virtud de  sus limitaciones políticas- Netanyahu no adoptará tan drástica actitud.
Desde la oposición, obviamente, se escucharon fuertes críticas, pero no se estima posible que Netanyahu reemplace a su ministro de relaciones exteriores por Tzipi Livni, dirigente del partido Kadima, ya el jefe de gobierno se aferra a su liderazgo del campo "halcón". Livni tampoco se entusiasma en plegarse a la coalición por un simple cálculo electoral: le quitaría el carácter de polo altertnativo al gobierno actual.
Pero, ni la prensa ni la oposición parlamentaria parecen sostener lo que muchos ciudadanos comentan en la calle -y en acaloradas discusiones en las cabañas de Sucot (fiesta de los Tabernáculos) la  semana de festividad que ahora finalizó-: Liberman se atrevió, dicen, a declarar lo que el primer ministro realmente piensa pero no puede proclamar...
La necesidad de apoyo del arco progresista israelí
Desde los movimientos que bregan por el diálogo y la paz, todavía no se abrió un frente de acción política concreta, como sucedió durante la gestión del entonces primer ministro Menahem Beguín, al entablar conversaciones con el mandatario egipcio Sadat. En aquella oportunidad, el movimiento "Paz Ahora", desde la oposición a la derecha nacionalista, actuó como un factor de equilibrio ante las presiones ejercidas sobre el primer ministro por su propia coalición.
Una convocatoria en apoyo a Netanyahu, desde la vereda "izquierda", tal vez fortalecería las aspiraciones manifestadas por el primer ministro, de avanzar decididamente hacia la firma de un acuerdo con los palestinos.
Algo similar sucedió con el premier asesinado, Yztjak Rabín, camino a Oslo, e incluso con Ariel Sharón, al iniciar la "desconexión" territorial con la Franja de Gaza.

Pero -por ahora- la voz cantante es otra; la posibilidad de un giro, como en Mambrú,  que do-re-mi, que do-re-fa, no sé cuando vendrá...

Fuente: http://www.revistahorizonte.org/leeart.asp?art=33118